martes, 19 de julio de 2016

Ensalada campera

No os voy a contar nada que no sepáis en esta entrada, porque la receta de ensalada campera es muy conocida. Pero es de esos clásicos que faltaba en Gastronofilia y, con el calor que está haciendo (hoy dan máximas por aquí abajo que superan los 40º, y os aseguro que esta vez no se equivocan...), casi que solo apetece mucho gazpacho y ensaladas frescas pero contundentes como esta. Es una perfecta opción como plato único, porque incluye hidratos de carbono sanos (patata cocida), proteína también sana (atún y huevo cocido), mucha verdura cruda e igualmente sana (tomate, pimiento verde y cebolleta), y alguna cosilla más (perejil fresco picado, y aceitunas rellenas de anchoa). Todo ello se adereza con AOVE, sal gruesa y un buen vinagre y... pa'dentro ;) Como casi siempre (osea, como siempre que no se añaden lechuga ni similares), esta ensalada está más rica un par de horas después de aliñarla, cuando todo el condumio se ha mezclado y ha reposado como debe. Fría está rica, pero a temperatura ambiente creo yo que queda bastante mejor. Sencilla, sana y apetecible ¿qué más se puede pedir? ¡A comer verde!!!!!!!!!!!!!!!

Alguien a quien quiero mucho está hospitalizado y hoy, cuando le he hecho una visita a la hora de comer (reconozcamos que la comida de los hospitales está mejorando cada vez más pero...), me ha preguntado que qué iba a almorzar yo. Le he dicho que prefería no contárselo porque casi seguro le iba a dar envidia ;) Era esto JC. Mejórate por favor, te haré esta receta en cuanto puedas y quieras. La ensalada campera de hoy me la zampo yo pero va por ti.

domingo, 28 de febrero de 2016

Bacalao con fritada de pimientos y cebolla

Si me dan a elegir (y si no también) sin duda prefiero el pescado a la carne. Vamos, sin dudarlo. Pero dentro del pescado no sabría por cual decidirme aunque, también sin duda, el bacalao no estaría entre mis elegidos. Ya sé que tiene muy buena prensa y que se prepara de miles de maneras muy apetecibles (especialmente, los portugueses se llevan la palma creo yo), pero... que queréis que os diga, yo no flipo con el bacalao y sí flipo (y mucho) con otros pescados. Me da incluso coraje cuando algún forofo perdido habla del bacalao con los ojos en blanco y alucinando, principalmente porque me corroe la envidia por no sentir algo parecido. Todo esto no quita para que, (muy) de vez en cuando, me dé por cocinar bacalao; como más me gusta es en revuelto con patatas y culantro, el famoso bacalao à bràs portugues; hoy os traigo otra variante que también me mola, y que hice hace poco en casa de un buen amigo con ocasión de una visita al Algarve con otros buenos amigos (tengo suerte), de la que me traje lo más grande y, entre otras cosas, unas estupendas piezas de bacalao salado.

Necesitamos unos buenos lomos de bacalao, ya sean frescos o salados, en el segundo caso la cosa empieza por desalarlos. Yo me he fiado de las indicaciones del señor que me los vendió (en una tienda pequeñita en el lateral del mercado de abastos de Vila Real de Santo António), y he tenido el pescado dentro de una fiambrera y en la nevera 36 horas en agua, cambiándola cada 6 horas (más o menos). Ha quedado así:


He preparado una buena tanda de cebolla, pimiento verde y rojo en trozos no demasiado pequeños, porque es agradable encontrarlos como base de verdura a modo de guarnición de este plato:


He puesto a sofreír la verdura a fuego medio en una cacerola amplia, con muy poca sal y algo de pimienta negra recién molida. La cebolla y los pimientos se han estado pochando hasta quedar blanditos y agradables pero aún enteros:


En otra sartén he sofrito, esta vez a fuego (es un decir... inducción) vivo, unas láminas de ajo; le van genial a los pescados en general y al bacalao en particular. Una vez apartados, en esa misma sartén y en ese mismo aceite (con aroma a ajo) he marcado ligeramente los lomos de bacalao por la parte que no tiene piel, luego los he colocado en la otra cacerola sobre la base de pimientos y beolla, con la piel hacia abajo. Luego he colocado encima las láminas de ajo y lo he dejado hacer chup-chup, despacio, un ratito (depende del grosor de los lomos, pero mejor quedarse corto que pasarse). Aquí es donde se ve la calidad del bacalao; si es bueno, quedarán unas lascas muy visibles que os darán la pista de que está hecho (fijaos en la primera foto de la receta, se ven bien) y hay que apagarlo.



Me gusta emplatar esta receta colocando la fritada sobre los lomos, para que , después de mezclarse con el ajito, dejen caer toda su sustancia sobre las las lascas del bacalao... Luego toca mojar pan y acompañar esta receta con un buen vino blanco, a ser posible un vinho verde... Y a añorar el bien tiempo y el verano, que para mí es sinónimo de ir un día sí y otro también a Portugal :)

sábado, 23 de enero de 2016

Empanada de jamón y queso (by Carmen Menéndez D-A)

¿Os acordáis de mis pinches favoritas? Hace ya varios años que os hablé de ellas y del placer de enseñarles a cocinar. Carmen es la que aparece en las primeras fotos de ese post, amasando y luego cerrando con un tenedor muy concentrada unas empanadillas de puerro, espinaca y queso feta. Unos años después  (a punto de cumplir 11 años) sigue siendo igual de pertinaz y seria, se sigue concentrando divinamente en lo que le interesa, le sigue yendo igual de bien en el colegio... y afortunadamente se le ha pasado el interés por los videojuegos y, a cambio, cada vez le gusta más leer :) Y lo mejor de todo es que, como a sus hermanas, le sigue molando esto de cocinar. Hoy quería hacer una sencilla empanada de jamón y queso, y cuando (ingenua de mí) le propuse que me ayudara dijo que ni hablar, que la empanada la iba a hacer ella sola. Y así ha sido (exceptuando la bechamel que he preparado yo). La receta no tiene ninguna complicación y probablemente no os contamos nada nuevo, pero me encanta que mi sobrina sea hoy la flamante invitada de este blog. Y, como os podréis imaginar, sobre todo me encanta que ella y sus hermanas sigan enganchadas a los fogones :)

Como siempre, hemos utilizado masa de hojaldre para hacer esta empanada (sigo pensando que la del Lidl es la mejor con diferencia). Sobre ella Carmen ha colocado una base de jamón de york, luego una capa de bechamel, una de queso (tiene que fundir bien, hemos usado un gouda), y otra de jamón.





Ha cerrado la empanada con otra placa de hojaldre, rematando los bordes con un tenedor, ha pinchado la superficie para evitar que se abombe durante la cocción, la ha pintado con huevo batido, y... al horno (precalentado a 200º) hasta que se dore.





Ha salido esto, fijaos el corte.



Carmen se está decantando por la cocina salada, pero su hermana María (que en el post liaba croquetas) nos ha salido repostera; en cuanto pueda prepararé una entrada con ella para mostraos alguna de las muchas delicias que prepara. Blanca (la que daba forma a las albóndigas como nadie con escasamente cuatro años) también sigue cocinando, y junto a su hermana Reyes (que entonces era un bebé) ayuda a su padre cada vez que puede a hacer pizzas y ensaladas. Vamos, que lo que entonces prometía parece que sigue avanzando... y yo feliz :)

sábado, 9 de enero de 2016

El ¿nuevo? Bazar Victoria

He tardado mucho en escribir esta entrada, más de lo que me gustaría. Pero me podían el cabreo y la indignación. Los que seguís este humilde blog sabéis lo que me gustan los comercios antiguos, de esos que quedan tan pocos, en los que te tratan con nobleza y profesionalidad, y en los que puedes encontrar casi cualquier cosa que se te antoje. Esos en los que da gusto entrar y en los que te puedes tirar curioseando el tiempo que haga falta, disfrutando de lo lindo. De productos curiosos y ricos de alimentación afortunadamente cada vez hay más, pero quedan pocos, muy pocos, de cacharreo de cocina y, en Sevilla, la punta de flecha ha sido desde hace años el magnífico Bazar Victoria, al que en Gastronofilia dedicamos un post cariñoso y devoto hace algún tiempo. Tengo pasión por esta tienda, por la gente que trabaja allí, por lo que puedes encontrar en ella, y por cómo te tratan.

El cabreo viene por la situación que, después de casi 100 años, este antiguo comercio tuvo que afrontar hace algunos meses, que no voy a contar aquí con detalle porque ya lo han hecho (y mucho, porque la cosa tenía miga) plumas mucho mejor afiladas que la mía; de las muchas os dejo aquí una muestra. Se recogieron firmas y yonosecuantas iniciativas más (por cierto con una muy alta participación de gente igual o más cabreada que yo con lo que estaba pasando porque, insisto, la cosa tenía miga) pero al final pudo más el interés y el mercado. Como siempre. Y echaron al Bazar Victoria de su antigua ubicación, que también era un poco de todos sus clientes.

Pero como sus responsables son gente muy grande, y al final a veces la vida es justa, este entrañable comercio pudo reciclarse y reabrir sus puertas en otro local (c/Francos, 28) y, aunque no tiene el punto antiguo de antes, sigue dando gusto ir por allí porque trabajan y te atienden con el mismo entusiasmo y buen hacer que antes, así que (afortunadamente) la única novedad es el cambio de sitio. Esta sigue siendo su fanpage de Facebook y esta sigue siendo su web. Y aquí os dejo algunas fotos del nuevo local. El escaparate ya no son ventanas pequeñas sino dos expositores bien grandes que avanzan las maravillas que hay dentro.






El interior de la tienda sigue siendo una tentación y teniendo el mismo peligro que antes para los aficionados a la cocina.








En lo que a mí respecta Cajasol no nos va a ver el pelo ni a mí ni a mi nómina, pero al Bazar Victoria voy a seguir yendo mucho, aunque solo sea a mirar :)
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