miércoles, 12 de agosto de 2015

Mercado de Isla Cristina

Bajo el engañoso cartel de "Centro comercial" se esconde, en realidad, el estupendo mercado de abastos de Isla Cristina (c/Emiliano Cabot, 2), que es obligatorio visitar si os gustan estos líos y esta localidad os pilla más o menos cerca. Es una plaza pequeña pero muy bien organizada, que ofrece un producto magnífico especialmente en lo que al pescado y el marisco de refiere, al fin y al cabo Isla Cristina es un activo puerto pesquero y tiene además una lonja de primera categoría. Esta plaza se merece una visita, aunque esta localidad (y Huelva en general) no estén de paso para nada; es lo malo (y, según se mire, lo bueno) de esta esquinita de la península.

El mercado de Isla Cristina es no solo pero sobre todo un monumento al pescado y el marisco, así que es inevitable empezar por ahí. Fijaos qué maravilla (atención al brillo y la transparencia de los ojos del pescado, hasta los supuestamente más "humildes" -sardinas, boquerones...- son de primera):











Ni yo tengo capacidad ni conocimiento, ni en este humilde blog hay espacio para hablar (con la profundidad y el detalle que se merece) de la tradición de pesca del atún en almadraba. Hay muchas webs sobre el tema, me permito recomendaros esta que, al fin y al cabo, es de Isla Cristina, una de las pocas zonas de España (junto a Cádiz, solo dos en Andalucía) donde se conserva esta milenaria forma de pescar atún. Teniendo esto en cuenta, no debe de extrañar que en el mercado de Isla Cristina se encuentre un atún fuera de lo normal: os aseguro que lo he visto así (y a ese precio) en muy pocos sitios. 




No puedo dejar de hablaros del puesto de pescado y marisco más grande que he visto hasta ahora en un mercado, y sabéis que conozco unos cuantos. Ocupa como 4 ó 5 módulos seguidos, el mostrador es larguísimo, aunque creo que no se aprecia bien en las fotos que intenté hacerle (con poco éxito, porque había varias filas de gente para comprar allí) pero, en cualquier caso, aquí están. Esta foto es desde un extremo:


Y esta desde el otro:


En centro había esto (por cierto, los tremendos alistados que veis a la derecha cayeron a la plancha esa noche...):


Como en todo mercado que se precie, en el de Isla Cristina hay puestos de verdura y fruta estupendos. Lo que pasa aquí es que los de pescado y mariscos son tan llamativos que los puestos "verdes" pueden pasar desapercibidos, pero es un error no darse un garbeo por la "calle" en la que están porque también merecen la pena. Las fotos de esta entrada las hice en verano, con los tomates en plena temporada, sabrosos, reventones, deliciosos...




Ya sabéis que en todos los mercados en condiciones se venden especias al peso. Fijáos que manera más original de presentarlas tienen en el de Isla Cristina:


Huelva es zona de marismas con una tradición de salinas muy antigua; en el mercado de Isla Cristina hay un puesto donde podéis encontrar diferentes tipos de sales en distintos formatos y para diversas cosas: 


En resumen, la de isla Cristina es una plaza pequeña pero como veis estupenda, muy recomendable, una buena muestra de una tradición gastronómica de primera línea. No en vano, ya te avisan a la entrada...



domingo, 2 de agosto de 2015

Salpicón con restos de atún de almadraba

Qué verdad más grande es esa de que pueden salir (y salen) magníficas recetas de #dondemenosteloesperas. Ayer compré en La Plaza del Carmen de Huelva una estupenda pieza de lomo de atún rojo de almadraba de Isla Cristina, con idea de hacer el tataki con sésamo y manzana que borda mi amiga Cristina. La pieza era buenísima así que, lógicamente, valía un ojo de la cara. Pero después de parlamentar con el responsable del puesto de pescado (ir a los mercados los sábados por la mañana, y ser amable y respetuosa con el personal, tiene estas cosas) conseguí que me vendiera la mitad del lomo a un precio muy razonable, después de sacarle unos filetes de #caerte2lagrimones para la amiga con la que estaba buitreando por la plaza. El caso es que me llevé algo menos de 1 Kg de atún a muy buen precio, en una pieza, rojo, precioso, pero... con los bordes cortados longitudinalmente. Llegué a casa, cuadré el trozo de lomo "prescindiendo" de los dos bordes, y lo congelé 24 horas por aquello del pescado semi-crudo (era para un tataki) y el anisakis. Que os confieso que no sé si la cosa es para tanto pero, por si acaso... El caso es que mi objetivo era el tataki de atún, y los restos pues... de entrada como que me daban igual. Pero nos los iba a tirar, así que improvisé esta receta de aprovechamiento, que me ha encantado y que quiero compartir con vosotros. La pienso volver a hacer muchas más veces, pero no como algo secundario a otra receta más noble sino en sí misma, directamente, porque me parece todo un hallazgo. Vamos a ello. 

Hay que darle un par de vueltas en la plancha/sartén, muy caliente, a los restos de atún incorporando, directamente en la plancha/sartén, algo de sal gorda. No recomiendo hacerlos mucho, queremos que queden jugosos. Cuando estén, se los deja reposar un rato.


Mientras pierden el golpe de calor, se hace la base de todo salpìcón (o picadillo, como también se le llama) que se precie: pimiento verde, cebolleta y tomate (como siempre que puedo, he usado tomate rosado de Aracena), picados en una burunoise no demasiado fina: me encanta el salpicón "del señorito", con trozos muuuuy pequeños y de bocado, pero con atún fresco salen unas lascas muy hermosas y contundentes que buscan eso, contundencia. Así que recomiendo trozos pequeños pero reconocibles. Vamos, esto:

     
Cuando los trozos de atún hayan templado y reposado un rato, se pasan a la tabla y se trocean/desmigan groseramente y sin demasiados miramientos:



Solo queda mezclar las lascas de atún con el salpicón y aliñar el resultado con un aceite de oliva virgen extra (el AOVE de vuestra zona que tengáis a mano seguro que estará bien, pero que sea bueno), un BUEN vinagre (por favor, NO os carguéis este recetón con liquiduchos transparentes... gastaos un par de euros más y ennobleced vuestra cocina con un vinagre como Dios manda), y sal gorda


Creedme, el resultado es de 10. Bueno no, de 20 ;) ¡Y eso que el objetivo era otro, y esto ha sido una sorpresa #dondemenosteloesperas!!!!!! Dentro de 10 días me voy de vacaciones con mi familia; estoy deseando hacerle esta receta a mi padre y a mi hermano Mariano, auténticos devoradores de cualquier salpicón fresquito que se les ponga por delante :)

domingo, 5 de julio de 2015

Ensalada de espinacas, nueces y roquefort

Esta ensalada tiene poco que explicar y mucho que disfrutar. Le gusta mucho a mi prima Rocío A-DL y, siempre que la hago, me acuerdo de ella :) Es sanísima y muy sencilla, basta con mezclar espinacas crudas (si vienen grandes, troceadlas un poco), nueces (conviene picarlas, se mezclan mejor con el resto), y dados de roquefort (os recomiendo trocearlo recién sacado de la nevera, si no se os va a desmoronar). Esta base se puede complicar si se quiere, a mí a veces me gusta añadirle champiñones crudos en láminas y/o algo de lechuga. Se aliña solo con aceite de oliva y sal, porque el roquefort tiene un punto lo suficientemente fuerte como para darle nobleza al resultado, prefiero no complicar los sabores con vinagre, pero vosotros mismos. 

sábado, 13 de junio de 2015

Batido verde (green smoothy) de espinacas, pera y plátano

Os contaba hace poco lo contenta que estoy con el descubrimiento de los batidos verdes. Hace muchos años que desayuno frutas y zumos, sobre todo entre semana, porque me levanto bastante temprano y, a esas horas, no soy capaz de tomar nada diferente (salvo uno o dos cafés :D). Así que no me ha costado trabajo incorporar los zumos verdes a mi desayuno, me zampo un par de vasos y la verdad es que me sientan de maravilla. Estoy haciendo diferentes pruebas, y hoy os cuento una que me ha encantado: mezclo en la batidora un puñado hermoso de espinacas crudas, una pera o un plátano (o, mejor, los dos), un puñado de semillas de lino, un golpe de canela, y agua fría.



A diferencia de las pruebas que he hecho de batidos verdes a base de perejil, este no lo cuelo porque, por alguna razón, no queda esa espumilla que me da tanto coraje. Os confieso que este batido verde me gusta incluso más que el de manzana y perejil, aunque intento ir alternándolos... En ambos casos, el resultado es que salgo de casa como una moto y dispuesta a comerme el mundo, ¡ah!, y sin sensación de hambre hasta la hora de almorzar. Una opción sana, rápida y práctica :)

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