sábado, 9 de febrero de 2013

"Sopeao" de tomate con hierbabuena

Lo que os cuento hoy tiene las lógicas variantes que siempre añado, pero su origen es el "sopeao" que hacía la abuela de mi amigo Miguel Benítez en El Coronil, un pueblo de la provincia de Sevilla. Le tengo especial cariño a esta receta, pero también al Coronil, a la casa de verano de esta magnífica familia (bajo el Castillo de las Aguzaderas), a los padres y hermanos de Miguel (gente acogedora como ya no queda), y desde luego a él, un amigo de esos que es un privilegio tener.

Como la mayor parte de las recetas antiguas, la base de esta es aprovechar con sabiduría y sentido común los productos cercanos y a la mano y combinarlos (como digo con sabiduría) con las cosas que sobran y que hay que reciclar. Esto es algo que en los pueblos afortunadamente se sigue haciendo, pero que a los urbanitas se nos ha olvidado. Creo que una de las (pocas) cosas buenas de esta puñetera crisis en la que andamos todos metidos es que está favoreciendo que dejemos de tirar la comida y volvamos a las costumbres de nuestros abuelos, criados en épocas de escasez, en las que todo valía para otra cosa más y todo se aprovechaba mil veces. Ellos aprendieron (y se nos ha olvidado, pero conviene recordarlo) que lo sensato es cocinar sin desperdiciar nada, aprovechando y re-aprovechando lo más básico para sacar de ello un contundente primer o segundo plato. Como debe de ser.

Para esta receta se utilizan verduras variadas (a ser posible de cerca de nuestra casa, de cultivos locales, a los que hay que apoyar en esta época tan mala), pan del día anterior, y alguna cosilla más. Se hace un refrito básico: yo suelo utilizar lo que tenga a mano, pero nunca faltan ajo, cebolla y pimiento verde. Sobre ese refrito se añade tomate triturado, sal y un toque de azúcar. A mí me gusta encontrarme los trocitos de verdura, pero si preferís un resultado más fino (o hay peques y/o gente delicada en casa para estas cosas) pues a picar fina-fina la verdura o a pasar el asunto por un pasapurés. Vamos, una fritada de tomate de toda la vida, pero en esta ocasión no nos interesa que el resultado quede espeso, porque en este refrito se tiene que empapar e hidratar el pan, así que hay que retirarlo del calor antes de lo normal, estando aún líquido. Ya fuera del fuego se añade un (buen) puñado de hojas de hierbabuena fresca, para que medio-infusionen y suelten su delicioso sabor pero sin que la salsa amargue. La mezcla del tomate y la hierbabuena es maravillosa, si no la habéis probado hacedlo, seguro que repetís. Mientras la mezcla reposa se corta el pan en rebanadas como de uno o dos dedos de grosor (mejor uno), y se baten unos huevos a los que se añade un pelín de sal, otro de pimienta negra recién molida, y muuuuuuuuuuuucho queso rallado. Ni hablar de bolsitas, por favor, que eso no sabe a nada: usad queso ya duro y a punto de claudicar que tengáis en casa ¡que esto es una receta de aprovechamiento!!!!! O un queso de verdad, pero las bolsas... es que no :((((

Le quitamos las hojas de hierbabuena a la salsa de tomate y la vertemos en una fuente apta para el horno, en la que antes habremos colocado una capa de las rebanadas de pan duro. Dejamos que se empape bien (si hace falta, se ayuda con algún cubierto y así de paso requete-empapamos el pan y lo distribuimos bien por toda la fuente) y, por encima, le colocamos el huevo con el queso. Esta última parte no la hacía la abuela de Miguel, pero la ha añadido (con buen criterio) Conchi Benítez, la hermana de Miguel, una estupenda cocinera de la que ya os he hablado y que me enseñó el truco para liar más rápidamente las croquetas por el que nunca le estaré lo bastante agradecida. Metemos la bandeja el horno con función gratinar y la dejamos hasta que se forme esa costrita tan rica.... salta a la vista :)

Se sirve como una especie de pastel salado, cortado en las porciones que os parezcan convenientes, y os aseguro que el resultado es magnífico, sabroso, contundente, una delicia. Mi hermano Carlos flipa con este plato, así que le dedico a él este post con especial cariño, para que tenga la receta "negro sobre blanco" y la disfrute cada vez que quiera; igual le sirve para, además de disfrutar, coger fuerza en sus competiciones (por cierto, él es bloguero de esos temas). Carlos y Pilar están a punto de ser papás, así que también le dedico este post a mi nueva sobri: ¡bienvenida Paloma!!!! Espero que disfrutes de esta receta al menos la mitad de lo que lo hace tu padre, y sobre todo espero que te pegues de vez en cuando a tu tía para aprender recetas tradicionales, de las de antes, de las que no se pueden perder, y que me gustaría que tú y tus primas aprendierais. Como este humilde pero delicioso sopeao :) 

7 comentarios:

  1. Nosotros conocemos muchas versiones del sopeao, de hecho tenemos una en nuestro blog, pendientes otro par de ellas mas....pero la única similitud que tienen con esta tuya es los ingredientes y no todos...esta desde luego es de nota...tendremos que hacer si mas remedio tu version....tiene buena pinta...muy buena!!!
    Besos

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  2. Muchas gracias, Susana. Ha sido un detalle muy especial, con recetas como ésta seguro que Paloma crece fuerte y sana. Espero que sea mejor como cocinera que yo como deportista ;-) Besos.

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  3. Mi madre lo hacía y lo llamaba sopa de tomate, pero nunca le pusimos queso! muy buena idea. Besitos, Susana!

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  4. Tienes toda la razón, ahora le damos mil vueltas a la nevera para sacar comidas ricas, nos acordamos de lo que comiamos de pequeñas, en mi caso siempre ha sido asi pues mi madre era una artista en reciclar cosas, pero creo que esto es bueno, primero para la economia familiar y despues para que nuestra imaginacion trabaje en la cocina..........jajaja, bueno guapa esta recetilla me la llevo........!por supuesto!, un besito

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  5. Una mezcla de ingredientes destinada a triunfar. Estas recetas sencillas y tradicionales, con sabor, son auténticas, las mejores y haces una gran labor de difusión y conservación, impagable Susana!!!

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  6. Recien leida tu receta, la hicimos E y yo mano a mano, pero al final, una vez gratinado y antes de traerlo a la mesa, a E se le ocurrió añadirle un poco de caldo de pavo del de Navidad, porque le pareció que el plato resultaba un poco seco .
    El reultado ha sido espectacular; yo me comí TRES PLATOS, y E dos
    Como siempre, besos.
    ACZ

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    Respuestas
    1. Ya se lo dije a E por teléfono y ahora a ti por aquí: lo del caldo me parece una idea estupenda, la próxima vez que haga este sopeao pienso probar :) Bss!

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